
Ana Carolina Rivera Díaz
Nuestro país tiene debilidades que influyen para que el desarrollo del mexicano no sea pleno. Sin embargo, esos problemas se pueden convertir en oportunidades de crecimiento de acuerdo a nuestra postura frente al conflicto determinado, todo radica en estar convencidos de que somos parte de la construcción social del país y tomar en cuenta nuestro deseo natural de trascender por medio del bien. La formación que día a día recibimos nos provoca percepciones diferentes acerca de todo lo que nos rodea y nos exige algo más que entregar nuestro conocimiento y capacidad en un papel.
Nuestra misión va más allá de ser simples críticos de los males que acontecen, no debería estar permitido el quejarse si no actuamos para que nuestra realidad se transforme.
Un enemigo actual de México es el narcotráfico, la inseguridad a causa de la producción y venta de drogas ilícitas ha provocado muertes no sólo entre los narcotraficantes, policías y militares, sino también en civiles. Según un artículo periodístico se afirma que “con alrededor de dos mil muertes al año vinculadas directamente al tráfico de drogas y unos treinta mil militares desplegados en todo el país para combatir los carteles, México es hoy en día un país en plena guerra contra el narcotráfico”. “Radiografía del narcotráfico en México” (22/10/07) equipo de Redacción BBC Mundo.
Entendemos el significado negativo que conlleva la palabra guerra, incluso somos capaces de tener compasión por aquél pueblo que se encuentre en esta situación, pero nos es imposible comprender que nuestra sociedad también es víctima de ella, y lo afirmamos por medio de los hechos diarios. Cada día somos testigos del número de pérdidas humanas relacionadas directa o indirectamente con este crimen, ya sea por el deseo de obtener una retribución económica por medio de las ventas ilícitas (narcotraficantes) por la tarea de frenar este comercio (policías y militares) o por estar en el lugar donde existe un ataque entre ellos (víctimas civiles).
Se entiende que el gobierno es el encargado de lograr la estabilidad y facilitar el desarrollo digno y pleno de cada uno de los ciudadanos, lamentablemente éste es un problema que se ha ido acumulando través del tiempo y hoy el gobierno propone una solución directa: la intervención militar, a través de operativos en los estados de la República Mexicana, sin embargo, esta posible solución que empezó en el 2007, parece no disminuir el fenómeno. En verdad, el crimen es organizado, como su propio nombre lo indica.
Es aquí donde entra nuestra colaboración, el problema de violencia que a su vez provoca daños en la libertad de las personas, no es nuevo, pero sí, está en aumento, quizá nos podría parecer que nuestra pequeña colaboración es insignificante, pero tomemos en cuenta que la mafia del narcotráfico se ha mantenido por la aportación de narcomenudistas y consumidores, entre ellos los jóvenes. Esto es una muestra clara de alcanzar un fin por medio de la organización, acaso ¿es posible que solamente ellos sean capaces de generar estrategias destructivas?
Creo que no. Un sí, no es permisible. No para un joven.
Tenemos la capacidad de provocar cambios y eso lo tenemos comprobado en la historia, cuando una generación se une para modificar algo y proponer sus ideas difundiéndolas por medio de la palabra pero también de la acción, entonces ya es capaz de ser recordada: por lo que hizo y por lo que logro ser.
Me pregunto, en diez años más ¿qué reconocimiento tendrá mi generación? Acaso ¿será aquella que fue incapaz de frenar lo que la estaba corrompiendo en esos momentos y en un futuro sólo se limite a decir que la situación que vivió fue difícil?
Espero que no, porque sino todo aquello que nos es transmitido en las aulas y los mismos valores humanos no tendrían ningún sentido. Difícil es una palabra que se relaciona con los seres que no han intentado algo, tratemos de eliminarla de nuestro vocabulario.
Creo que el mercado de drogas ilícitas no tuviera crecimiento si no existiera la demanda que actualmente tiene. Un buen resultado se reflejaría en el incremento del precio de las sustancias ilegales, una escasez en su disponibilidad y en una reducción el número de los consumidores mediante políticas efectivas de prevención de adicciones.
Nosotros desde nuestro medio, debemos comenzar con una lucha cultural que sea capaz de difundir el respeto hacia los demás, empezando por nuestra persona misma, ya que el consumo de dichas sustancias daña nuestro cuerpo y mente y provocan acciones que perjudican a los que nos rodean.
Se puede transformar este círculo vicioso en uno virtuoso donde predomine siempre el deseo del bienestar del ser, esto es, no contribuyendo al desarrollo del fenómeno destructivo y sí al crecimiento del constructivo. Demostremos que la juventud también es organizada.
Nuestro país tiene debilidades que influyen para que el desarrollo del mexicano no sea pleno. Sin embargo, esos problemas se pueden convertir en oportunidades de crecimiento de acuerdo a nuestra postura frente al conflicto determinado, todo radica en estar convencidos de que somos parte de la construcción social del país y tomar en cuenta nuestro deseo natural de trascender por medio del bien. La formación que día a día recibimos nos provoca percepciones diferentes acerca de todo lo que nos rodea y nos exige algo más que entregar nuestro conocimiento y capacidad en un papel.
Nuestra misión va más allá de ser simples críticos de los males que acontecen, no debería estar permitido el quejarse si no actuamos para que nuestra realidad se transforme.
Un enemigo actual de México es el narcotráfico, la inseguridad a causa de la producción y venta de drogas ilícitas ha provocado muertes no sólo entre los narcotraficantes, policías y militares, sino también en civiles. Según un artículo periodístico se afirma que “con alrededor de dos mil muertes al año vinculadas directamente al tráfico de drogas y unos treinta mil militares desplegados en todo el país para combatir los carteles, México es hoy en día un país en plena guerra contra el narcotráfico”. “Radiografía del narcotráfico en México” (22/10/07) equipo de Redacción BBC Mundo.
Entendemos el significado negativo que conlleva la palabra guerra, incluso somos capaces de tener compasión por aquél pueblo que se encuentre en esta situación, pero nos es imposible comprender que nuestra sociedad también es víctima de ella, y lo afirmamos por medio de los hechos diarios. Cada día somos testigos del número de pérdidas humanas relacionadas directa o indirectamente con este crimen, ya sea por el deseo de obtener una retribución económica por medio de las ventas ilícitas (narcotraficantes) por la tarea de frenar este comercio (policías y militares) o por estar en el lugar donde existe un ataque entre ellos (víctimas civiles).
Se entiende que el gobierno es el encargado de lograr la estabilidad y facilitar el desarrollo digno y pleno de cada uno de los ciudadanos, lamentablemente éste es un problema que se ha ido acumulando través del tiempo y hoy el gobierno propone una solución directa: la intervención militar, a través de operativos en los estados de la República Mexicana, sin embargo, esta posible solución que empezó en el 2007, parece no disminuir el fenómeno. En verdad, el crimen es organizado, como su propio nombre lo indica.
Es aquí donde entra nuestra colaboración, el problema de violencia que a su vez provoca daños en la libertad de las personas, no es nuevo, pero sí, está en aumento, quizá nos podría parecer que nuestra pequeña colaboración es insignificante, pero tomemos en cuenta que la mafia del narcotráfico se ha mantenido por la aportación de narcomenudistas y consumidores, entre ellos los jóvenes. Esto es una muestra clara de alcanzar un fin por medio de la organización, acaso ¿es posible que solamente ellos sean capaces de generar estrategias destructivas?
Creo que no. Un sí, no es permisible. No para un joven.
Tenemos la capacidad de provocar cambios y eso lo tenemos comprobado en la historia, cuando una generación se une para modificar algo y proponer sus ideas difundiéndolas por medio de la palabra pero también de la acción, entonces ya es capaz de ser recordada: por lo que hizo y por lo que logro ser.
Me pregunto, en diez años más ¿qué reconocimiento tendrá mi generación? Acaso ¿será aquella que fue incapaz de frenar lo que la estaba corrompiendo en esos momentos y en un futuro sólo se limite a decir que la situación que vivió fue difícil?
Espero que no, porque sino todo aquello que nos es transmitido en las aulas y los mismos valores humanos no tendrían ningún sentido. Difícil es una palabra que se relaciona con los seres que no han intentado algo, tratemos de eliminarla de nuestro vocabulario.
Creo que el mercado de drogas ilícitas no tuviera crecimiento si no existiera la demanda que actualmente tiene. Un buen resultado se reflejaría en el incremento del precio de las sustancias ilegales, una escasez en su disponibilidad y en una reducción el número de los consumidores mediante políticas efectivas de prevención de adicciones.
Nosotros desde nuestro medio, debemos comenzar con una lucha cultural que sea capaz de difundir el respeto hacia los demás, empezando por nuestra persona misma, ya que el consumo de dichas sustancias daña nuestro cuerpo y mente y provocan acciones que perjudican a los que nos rodean.
Se puede transformar este círculo vicioso en uno virtuoso donde predomine siempre el deseo del bienestar del ser, esto es, no contribuyendo al desarrollo del fenómeno destructivo y sí al crecimiento del constructivo. Demostremos que la juventud también es organizada.
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