Me adivirtieron que este era mi espacio así que me tomaré la libertad de subir el comentario que he realizado acerca de un libro que acabo de finalizar, de ves en cuando me gusta inspirarme con modelos de vida semejantes. La Fe es maravillosa.
La Familia que alcanzó a Cristo.
“Algunos hay que ni comprenden ni buscan a Dios; y esos, digo, son muertos. Otros hay que ciertamente comprenden a Dios, pero no le buscan; esos son impíos. Todavía hay otros que le buscan, pero no le comprenden y esos son tontos vacíos…algunos hay que le buscan y comprenden; ¡esos son los santos! ¡Y yo seré uno de ellos!” S.B.
Bernardo, hombre de un solo ideal, comprometido con su fe y consciente de la oportunidad que Dios nos brinda para alcanzarle en este mundo. Sacudió mentes atrofiadas que consideraban esa aspiración indigna de seres humanos y con hechos comprobó que la santidad era posible.
Tenia argumentos sólidos caracterizados por su precisión y convicción al pronunciarlos; que le permitieron la movilización de masas y con esto la conversión de almas, al dejar siempre claro el mensaje de Cristo hacia los hombres.
Una virtud de Bernardo era la congruencia de sus palabras con sus actos permitiéndole alcanzar al crucificado, asemejándose a Él no solo en vida, sino a la hora de su muerte.
Él vivió bajo un lema: “no consideraba ninguno de los intereses de Dios como asunto que no le concernía” y quizá esa era la clave, darlo todo por aquél que se habría convertido en su enamorado sin importar los juicios acerca de su extraordinaria fe.
Su ventaja: desafiar lo que muchos llamarían, un imposible.
Su fuerza: el amor a Dios y a los hombres.
Su lucha: revivir el Reino de Dios.
Su mayor influencia ante los demás: el ejemplo.
Su gran virtud: la Humildad.
Su mejor logro: la conversión de almas para Cristo.
Su recompensa: alcanzar la santidad.
Guido el hermano mayor de Bernardo estaba convencido que el desempeñaría el papel de líder y quiso darles un buen ejemplo a sus hermanos transmitiendo la lealtad que como caballeros le deberían tener a su Rey .y la fidelidad que se le debía tener a su mujer pensando que esa era la vocación a la que todos estarían llamados.
No fue hasta después cuando Bernardo se dirigió al cister, que comenzó a cuestionarse acerca de su influencia ante aquél hermano suyo e indignado le cuestionaba acerca de su vida, pero Bernardo con sus oportunas palabras le dio a entender que el amor que un humano era capaz de brindarle era incomparable a lo sublime del amor de Dios. Y lo convenció de unirse con él, sin embargo, la tarea más ardua fue que su mujer estuviera de acuerdo pero Bernardo insistió que eran incapaces de hacer lo contrario a la voluntad de Dios y con una profecía de aquél Abad, ella quedo convencida y se disculpo por cuestionar los fines de nuestro Señor, uniéndose al convento de Jully.
Gerardo estaba feliz de encontrar en cada batalla su razón por vivir y se enorgullecía de pertenecer a aquella familia tan distinguida que en la corte y en el combate, él creía que había llegado a la plenitud como hombre, pero era incapaz de comprender como grandes guerreros se habían retirado del campo de batalla para seguir el ejemplo de su hermano Bernardo y ese motivo alimentaba su orgullo para que no dejarse convencer al igual que los otros; pero Bernardo no conocía la palabra imposible porque estaba seguro que con Dios era muy fácil mover cualquier montaña y así lo hizo, con una prueba muy dura demostró a Gerardo cual era la voluntad de Dios, y luego él mismo se convenció de que aquél placer que brindaban las batallas lo obtenía diariamente porque seguía en combate, pero ahora era dirigido por otro Rey: Dios.
Nirvardo, el más pequeño siempre tuvo inquietud por la forma de vida de Bernardo que había desafiado la voluntad de su padre por convertirse en un caballero y que rechazó las riquezas materiales que en su hogar se le ofrecían por otra riqueza que su inmadurez no le permitía comprender, pero estaba dispuesto a descubrirla y escapaba al monasterio rogando el ser aceptado con o sin el consentimiento de su padre y a su corta edad se convirtió en monje.
Humbelina, la única mujer que daba vida a la madre que la familia perdió, se sentía orgullosa de cada uno de sus hermanos y de su padre y difundiendo siempre la fe de su madre vivió anhelando una vida perfecta, después contrajo matrimonio con un buen hombre y pensó que la felicidad era precisamente esa, tuvo una conexión muy íntima con Bernardo y solía visitarlo al monasterio y él cautelosamente le explicaba las recompensas del amor de Dios y de su vocación como mujer, ella estaba intrigada y poco a poco fue dejando claro a su esposo el deseo de ingresar al convento, para él fue difícil sacrificar al amor de su vida pero luego comprendió que algún día sería recompensado.
La madre de Bernardo fue quien sembró en el las ganas de vivir en Cristo y con su ejemplo transmitió la sed de conocer más a Dios.
Su padre respeto la decisión de cada uno de sus hijos pero creía que su vocación no era precisamente aquella y fue en sus últimos años de vida que decidió unirse a lo que más apreciaba en este mundo y eso era su familia que lo hacía afrontar la soledad a la que estaría destinado.
Al transcurrir los años Bernardo comprendió que había emprendido una lucha difícil más no imposible, y correspondido por nuestro Señor nunca estuvo solo, incluso realizó algunos milagros y fue parte importante en decisiones que defendían los derechos de la Iglesia, sin embargo, su vida siempre se caracterizó por una palabra: Humildad.
El 18 de enero de 1114, el Papa Alejandro III incluyó a Bernardo al catálogo de santos. Y siempre será recordado como el convertidor de almas mundanas en seres enamorados del Crucificado y por su labor al hacer que los individuos miopes enfoquen la mirada en la eternidad.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Ideal sublime
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1 comentario:
ke genial...uhm...sólo un pequeño detalle caro...¡escribiste demasiadooooo!!! jajaja io kreo que si pasas lo que pusiste a word te salen facil 3 páginas jojo... lo weno es que lo que escribiste es verdadero e inteligente... muuuy bien karitoooo!
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